Hablando de Presidentes

La curiosa visita de dos presidentes de Estados Unidos a España  a través del Camino de Santiago.

En los Caminos de Santiago existen miles de historias, anécdotas y hechos curiosos. Esta es sin duda una de esas historias que llaman la atención.
Corría el año de 1.779 cuando John Adams (futuro segundo presidente de los recién creados Estados Unidos de América, y vicepresidente del primero de ellos, Thomas Jefferson) y su hijo John Quincy Adams, futuro sexto presidente de este país, recalaron en tierras gallegas fruto de la casualidad en un viaje no planeado y que les llevo a recorrer gran parte del Camino de Santiago Francés.
John Adams y su hijo embarcaron en Boston el 13 de noviembre de 1.779 junto a otros políticos y sirvientes para viajar a Paris y negociar la paz con Inglaterra tras la guerra de independencia de las 13 colonias americanas. Una brecha de agua en el casco de la fragata ¨La Sensible¨ cuando cruzaban el Atlántico les obligó a buscar refugio en el primer puerto posible y tras avistar el Cabo Finisterre (casualidades de su Camino) recalaron en el puerto de Ferrol el 8 de diciembre de 1.779
Este revés en su viaje a Francia sirvió para que, decididos a llegar por tierra hasta tierras galas, los detallados diarios de John Adams nos dejaran una visión curiosa de distintos lugares que coinciden en su mayoría con lugares situados en diferentes Caminos de Santiago.
Este periplo llevó al segundo y sexto presidente de los Estados Unidos a visitar ciudades como A Coruña, Lugo, Villafranca del Bierzo, Ponferrada, Astorga, León, Sahagún, Burgos y Bilbao… y dejarnos interesantes comentarios sobre la experiencia de su viaje.
De Ferrol dice Adams que es un puerto impresionante. Ya en Coruña le llama la atención la calidad de los alimentos como carnes y verduras, la bondad del clima y tras visitar los restos de la Torre de Hércules, que erroneamente atribuye a los fenicios, se queja de la tremenda pobreza que ve entre los habitantes coruñeses y la falta de comercio e industria, además de la suciedad de las viviendas y la infección de piojos que existe incluso en las casas acomodadas en que se aloja.
Tras pasar por Lugo, Villafranca del Bierzo, Ponferrada y Bembibre llegan a Astorga, donde pasa descansando tres días. Y es aquí donde alaba la limpieza de la ciudad, los curiosos atuendos de sus gentes (maragatos, especialmente los adornos que lucen las mujeres) y le impresiona la belleza de su Catedral, que sitúa por encima de la de León. También comenta la riqueza y variedad de los productos del mercado (que se celebra aún hoy en día cada martes en la zona de la Plaza Mayor y alrededores). También cuenta que es la primera vez  que duerme en una cama sin piojos ni chinches desde su llegada a España.
Una placa en recuerdo de la visita de tan ilustres personajes históricos puede ser vista a la entrada del Ayuntamiento de Astorga.
Continuaron viaje por León, Sahagún y Burgos, siguiendo el trazado del Camino de Santiago Francés, con dos carruajes de postas  para llegar finalmente como peregrinos accidentales a tierras francesas a través de Bilbao, Hendaya y San Juan de Luz.
Llamó la atención del futuro presidente la calamidad de la red de transportes de la España de la época, comentando que en todos sus años viajando (fue embajador en distintos países de Europa) nunca había sufrido un viaje tan penoso como el que realizo por España.
Y con su conocido carácter crítico, fruto de su educación protestante, también le llamó la atención y comentó varias veces en su diario la riqueza del clero y la pobreza del pueblo en aquella España sometida la Iglesia católica donde como persona educada en la ilustración no entendía el rechazo a los avances y al conocimiento que vió a lo largo de todo su viaje.
Sin duda fue este una experiencia inolvidable para el segundo y sexto presidente de Estados Unidos, que conocieron de primera mano las tierras de su aliada España en la Guerra de Independencia frente a Inglaterra.